Superada la primera mitad del año queda atrás el curso escolar, cuestas de enero, de febrero y de mayo. La dieta, los disgustos, los conciertos, la falta de tiempo, las lluvias pasadas, la palabrería y un etc que por suerte ahora no recuerdo tan largo.
Comienza ahora el verano. Pistoletazo de salida y ya parece que huelo el mar... como paso intermedio un día, una noche maravillosa como la de ayer, en el que me perdí en los placeres del hospedaje capitalino. Extraño día de "vacaciones", o al menos eso parecía.
Mañana a estas horas espero estar sintiendo la brisa del mar ibicenco, disfrutando de libertad condicional hasta dentro de una semanita.
También tengo curiosidad por saber que sentiré cuando vuelva allí donde para mi, todo empezó...

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