He decidido que si me caso (pfffffffffffff jjejee) quiero como marcha nupcial el principio de L'Orfeo
Impresionante, verdad?
En otro orden de cosas, que ocupan mi corazoncitodebajónanímico, hoy le he dicho a mi jefa que me quiero ir de la empresa. A ver si es posible que me arreglen los papeles del paro.
Todos los cambios pueden precipitarse.
Dejo el primer fragmento de L'Orfeo
La Musica
Dal mio Permesso amato
à voi ne vegno, incliti eroi,
sangue gentil di regi,
di cui narra la Fama
eccelsi pregi, nè giugne al ver
perch' è troppo alto il segno.
Io la Musica son,
ch' à i dolci accenti
sò far tranquillo
ogni turbato core,
et hor di nobil ira,
et hor d' amore
posso infiammar le più gelate menti.
Io sù cetera d' or
cantando soglio
mortal orecchio
lusingar talhora
e in guisa tal de l' armonia sonora
de le rote del ciel
più l' alme invoglio.
Hor mentre i canti alterno,
hor lieti, hor mesti,
non si mova augellin
fra queste piante,
nè s' oda in queste
rive onda sonante,
et ogni Auretta
in suo camin s' arresti.La Música
Desde mi Parnaso amado
vengo a vosotros, ilustres héroes,
famosos descendientes de reyes,
de los que la fama relata
imperfectamente sus méritos,
pues son sublimes.
Soy yo, la música,
quien con sus dulces acentos
sabe apaciguar
los corazones alterados
y que puede inflamar
de cólera o de amor
los espíritus más fríos.
Cantando a los sones
de mi cítara de oro,
acostumbro a alegrar
los oídos de los mortales e incito
al alma a desear
más ardientemente
entender las armonías
de la lira celeste.
Cuando hago alternar los cánticos
alegres o tristes,
ningún pájaro
se mueve en las ramas,
ninguna onda murmura
sobre las orillas
y la brisa suspende su camino.
Desde mi Parnaso amado
vengo a vosotros, ilustres héroes,
famosos descendientes de reyes,
de los que la fama relata
imperfectamente sus méritos,
pues son sublimes.
Soy yo, la música,
quien con sus dulces acentos
sabe apaciguar
los corazones alterados
y que puede inflamar
de cólera o de amor
los espíritus más fríos.
Cantando a los sones
de mi cítara de oro,
acostumbro a alegrar
los oídos de los mortales e incito
al alma a desear
más ardientemente
entender las armonías
de la lira celeste.
Cuando hago alternar los cánticos
alegres o tristes,
ningún pájaro
se mueve en las ramas,
ninguna onda murmura
sobre las orillas
y la brisa suspende su camino.
2 comentarios:
Anda, no lo sabía.
¿Ya te has lanzado?
Demetrio, lanzado ¿a donde?
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