jueves, 1 de marzo de 2007

Indignación

Estos días desgraciadamente las noticias se han hecho eco de problemas de salud de personas con obesidad.

Existe una diferencia en la manera de tratar estos problemas en los medios, sobre todo en cuanto a imágenes se refiere.

Sise trata la anorexia o la bulimia, no aparecen imágenes de enfermos extremadamente delgados, atados en sus camas para no agredirse y en caso de mostrarse, se guardan bien de velar la cara; en cambio si tratamos temas de obesidad, la pantalla se llena como si del Gran Circo Mundial se tratara.

Problemas como "¿qué tipo de camilla utilizarán para realizar tal o cual operación? ¿cómo sacarán de su casa al enfermo? ¿cómo ha llegado a ese punto?", inundan nuestra mente. Miramos la televisión con los ojos bien abiertos y comparando inevitablemente: "¡el tamaño del brazo era como mi cuerpo entero!", vergonzosamente los comentarios que oigo suelen tener el mismo carácter: "desde luego se lo ha buscado".

Socialmente la anorexia y la bulimia se consideran, afortunadamente, enfermedades, sin embargo la obesidad se considera una irresponsabilidad que roza la desfachatez cuando se solicita ayuda médica "que no hubiera comido así, y no hubiera llegado a ese punto". ¡TOMA YA!

La sociedad ve mejor a los delgados que a los gordos, es un hecho. Y los pobres anoréxicos de tanto esforzarse por encontrar el cuerpo 10, han caído en la enfermedad. Los gordos son irresponsables y vagos, ¡que se jodan! (por favor, nótese el sarcasmo)

Tanto una situación como la otra son transtornos alimentarios y me parece muy triste que se traten de maneras tan diferentes.

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