Es curiosa la historia de esa cinta, la escuché por primera vez en casa de una amiga mía. La había traído un amigo de un amigo. En cara A ponía "Clandestino", en la cara B "Siroco". Esa música se adaptó a mí vida de ese momento, me abrió a otras gentes, otras costumbres, otra manera de vivir las cosas. Por supuesto la grabé.
La escuchaba una y otra vez; sin cansarme.
Esa temporada fue muy divertida. Me perdí una noche por el parque del Oeste y terminé en el suelo del Café de la Palma fumando porros por primera vez. Recuerdo escucharla en casa de J. cerca del Retiro, donde me quedé a dormir y a comer cocido con su familia (sin saber porqué). Ahora que recuerdo, dormí dos veces en su casa siempre en extrañas circunstancias. :)
Seguí escuchando la cinta.
Me acompañaba en el trayecto al conservatorio casi todos los días.
Dejé de escucharla cuando me regalaron un CD y conseguí "Próxima estación: Esperanza", pero no fue lo mismo con este segundo disco. Me gustaba, pero no encajaba como el primero.
Nunca había ido al Siroco, y fui con S. Me pareció un lugar extraño, muy oscuro. No volvimos a ir juntos.
Pasó el tiempo, los pasos me llevaron de nuevo al Siroco, a la cara B de mi cinta. Y allí me quedé y me quedo espero que por mucho tiempo. Esa cinta que había gastado de tanto oír, que me había tratado tan bien, seguía haciéndolo. La persona que estaba al otro lado de la cinta, años después, pasó a ser amigo.
La cinta sigue conmigo, no la uso porque me da casi miedo de lo gastada que está. La cara A, la he recuperado con el emule, la cara B, la tengo siempre que quiero.
Escuchando: la vie a 2
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