domingo, 5 de noviembre de 2006

Hacer la cama: una epidemia silenciosa

Un grave peligro para la salud pública lo constituye esa fea costumbre que tienen algunas personas de hacer cada día la cama. Un divertido artículo publicado en el Canadian Medical Association Journal, firmado por los doctores Robert Patterson y Christopher Stewart-Patterson, lo deja bien claro. Comentaban que la especialidad médica de salud pública se encargaba de elaborar recomendaciones y crear legislación para beneficiar a poblaciones enteras. Como ejemplo de ello, citaban entre los grandes logros de la disciplina el asegurar agua potable, las vacunaciones infantiles o las leyes sobre los cinturones de seguridad de los coches.

Pero en su artículo se referían a un riesgo de salud pública que ha pasado desapercibido: “Queremos llamar la atención sobre el peligroso hábito de hacer la cama. Esta práctica reciente no sólo es antihigiénica, sino que la mecánica de meter las sábanas y mantas por las esquinas y la manía de sacudir las almohadas puede producir lesiones físicas y afectar adversamente al bienestar mental de la población”.

Por una parte se refieren a la emisión de fluidos diversos que los humanos liberamos en la ama –“transpiración, lagrimación, salivación, epistaxis, enuresis y emisiones nocturnas”-, que pueden llegar a ser de un litro de líquidos por noche, según afirman. Hacer la cama poco después de levantarse hace que estos fluidos se vayan acumulando, convirtiendo la cama bien hecha en un fértil cobijo para bacterias y hongos.

Por otra parte, el propio acto de hacer la cama, mueble situado generalnmente a baja altura predispone a las personas a la lumbalgia crónica y a lesiones traumáticas diversas.

Los firmantes del artículo hablaban a continuación de los problemas psicosociales derivados de esta práctica moderna. “Podemos testificar por nuestra experiencia personal que el argumento cotidiano sobre a quién le toca hacer la cama conduce a disputas conyugales y a estrés psicológico. Algunos colegas nos han confiado en voz baja que esos conflictos han tenido consecuencias adversas sobre su frecuencia coital”, escriben en la revista canadiense.

Entre las ventajas de no hacer la cama, además de una menor exposición a microorganismos infecciosos y a lesiones de muñeca, hombro y columna, uno puede levantarse cada mañana sabiendo que tiene una cosa menos que hacer: “tiempo ahorrado: 5 minutos para hacer la cama, precedidos de 10 minutos discutiendo sobre a quién le toca hacerla, multiplicados por 365 días al año durante una expectativa media de vida de 78 años, dan un total de 9 meses, casi el 1% de nuestra vida”, añaden.

Y concluyen: “en resumen, hacer la cama es una pandemia oculta que representa una enorme carga para la salud física y mental de nuestra población. Pedimos que el gobierno federal prohiba inmediatamente hacer las camas. Animamos a todos los médicos que lleven a cabo el cribado acto de hacer la cama como parte de las exploraciones de salud periódicas y a ofrecer consejo para que se abandone esta práctica insana”.

Óscar Giménez: "Si Galileo levantara la cabeza"

4 comentarios:

Cosette dijo...

Uoh! yo la hago siempre, y aunque abro un rato la ventana antes, no se... que mal rollo aggg... creo q me la voy a dejar sin hacer xDDDD

Pan dijo...

jejeje, bueno yo prefiero vivir arriesgándome y seguir haciendo la cama, con su nórdico mullidito y to.

:D

Dammy dijo...

Uhmmm... No sé si estos son sabios o locos, en cualquier caso espero que esta mañana tengan razón, jejeje. :-P

Pan dijo...

jejejeje, yo creo que más que sabios con vagos. :P